lunes, 23 de marzo de 2015

Esmorga Fest. Sarria(Lugo) 7/03/2015


Nos ha llegado una crónica de un festival que, aunque no se encuentre en nuestro radio de influencia, está llamada a convertirse en una de las más importantes de su zona, en este caso Galiza. Esta es la crónica del Esmorga Fest de Sarria, en Lugo, hecha por los organizadores de dicho festival:

El 7 de marzo tenía lugar en Sarria, Lugo la primera edición del Esmorga Fest, un festival indie-underground que empezó a idearse cuando la fiesta de cumpleaños de sus organizadores, amigos de la infancia, se les acaba yendo de las manos tras varios años organizando conciertos para dicha celebración. La acogida en el pueblo era buena y este año decidieron dar el salto, reuniendo a más de 500 personas en diferentes escenarios.

El nombre elegido para el evento es el título de una novela del escritor gallego Eduardo Blanco Amor en la que los tres protagonistas pasan días seguidos de fiesta.

El viernes 6 de marzo tenía lugar la fiesta presentación en la Sala Adarve con estrada gratuita, en la que Pálida con sus herramientas habituales: trance, shoegaze, bit beta, y una atenta mirada a a las lineas maestras de Fuck Buttons y The Chemical Brothers, nos hizo bailar y divertirnos, presentando la música como celebración de la misma.



El cartel del sábado 7 de marzo lo abría Anibal Anisakis que salía al escenario en la sala Xarope con su guitarra y sus aparatitos y nos dejaba a todas y todos con la boca abierta mientras él ganaba confianza en cada uno de los temas que tocaba. Su música suena a una mezcla de influencias electrónicas, psicodelia y pop tamizadas por un regusto a película de serie B de los años 60, sobre todo en la temática de vampiros y camisetas hawaianas. Como un Zappa moderno que llega al nuevo milenio con una inesperada versión de "A Monster Movie Montage".



Los pontevedreses Cuchillo de Fuego, cuyos miembros provienen de bandas como Unicornibot, Djalminha, Los collares de perlas o Sierpes de Luz, salían al escenario de la Sala Maverik con la formación clásica guitarra, bajo, batería y voz y ritmos hardcore, punk, alaridos, y rock desgarrado y ardiente. Nos entregaron una colección de temas intensos que agitan conciencias. Letras con mucha ironía, retranca y un humor hilarante y absurdo.



El escenario de la Sala Litmar lo inauguraban los vigueses Jay con su rock psicodélico salvaje, crudo y directo al grano presentando los temas de su segundo álbum. Psicodelia y ruidismo para pegarnos la cabeza contra la pared.

Los Puma Pumku, los nuevos niños prodigio del sello Matapadre, desde Santiago de Compostela nos trajeron su pop psicodélico y nos hicieron mover mucho más que las melenas. La incorporación y adaptación definitiva de de los teclados hace que los cinco chicos que forman este grupo definan y encaucen de una manera más concreta el estilo de su música. Un directo en el que sentimos la psicodelia más clásica entrelazada con nuevo tintes electrónicos y tribales, haciendo que ya no sólo sea nuestro cerebro el que está bailando, sino todo el cuerpo.



La banda madrileña Los Nastys, con su rollo garajero, espontáneo y sudoroso bañado por la influencia del punk inglés de los 70, hizo arder a nuestros pies a ritmo de sus guitarras.



Ya a la entrada del dueto barcelonés Za!, recorriendo la sala desde la puerta a ritmo de trompeta y baquetazos en las paredes, nos hizo presagiar que íbamos a ver algo muy especial y que no olvidaríamos fácilmente. Empezaron a desplegar su ensalada en la que caben math-rock, jazz, hardcore y música concreta acercando al público su disco "Wanananai" y manteniendo la noche en lo más alto entre el baile desenfrenado y las miradas de perplejidad del público, con el punto fiestero y de locura que caracteriza a sus directos. 



Y llegaron Guerrera, el "comando de psychodellic gipsy blues", con su sonido contundente y sus duelos de guitarras, solos de armónica y trances hipnóticos, que hicieron que la fiesta no decayese y acabando de meterse en el bolsillo a los más difíciles de conquistar.

Cuando estábamos en lo más alto, llegó Don Gonzalo, DJ granadino y promotor musical, pero sobre todas las cosas, un gran amigo, que nos observaba por encima de sus gafas mientras nos hacía bailar con ritmos desde el rocanrol de los 50 al pop-rock actual con el buen gusto que le caracteriza y siempre divirtiendo al personal. Se ha recorrido la península y vino a Sarria para ser el broche de oro de un festival que apenas comienza y que dará mucho que hablar.

El Esmorga Fest vino para quedarse. Nace del amor, del amor por la música y la fiesta, y la intención es sobrevivir en este difícil campo donde las administraciones nos van dejando huérfanos y hay que arrisegar los dineritos del bolsillo y mucho sudor para que todo salga bien. La intención no es mantenerse únicamente en el estilo underground, sino simplemente apostar por los grupos que a los organizadores les gustan en el momento, ya que el objetivo del Esmorga Fest es la diversión y no es algo para ganar dinero.



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